La lluvia y el cambio

Posted in Literatura Mental, Uncategorized on 19 agosto 2016 by Luis Daniel

¡Y la lluvia llegó! Todos los hondureños, desde los productores de hortalizas hasta los ancianos ansiábamos sentir el olor a la tierra mojada y ver los cielos grises saturados de agua y electricidad. Esa agua que trae la vida, pinta los cerros de verde y que de paso se lleva el agobiante calor tropical aunque sea por un momento. Fue un tiempo de sequía, un “Niño” malcriado y prolongado que hasta el pinar tomó una actitud fatalista. ¡Pero la lluvia llegó! Y todo está bien ya, ¿Será?…

Somos huéspedes de un planeta caprichoso que si bien nos da la oportunidad de desarrollarnos como civilización, tiene la potestad de desatar su furia contra nuestra ambición. Los trilobites, dinosauros y homínidos previos no tuvieron nuestra ambición, pero corrieron la misma suerte de extinguirse al no poder adaptarse a un mundo cambiante. Aunque el cambio siempre acarrea canjes y es necesario apreciar que en el ámbito de esa variación es que existen las condiciones planetarias que nos dan la oportunidad de vivir.

Es el momento de convencerse que la tierra no es la misma que hace 35 años, ahora hay más calor, menos bosque, el volumen de agua aprovechable se está reduciendo y las lluvias son  más espaciadas y cortas. Es momento de encontrar mecanismos de adaptación y tomarlos a pecho. Muchos proyectos de adaptación al “cambio climático” han pasado y muy pocos han tenido un impacto. Por un lado la audiencia meta procesa mal que es el cambio climático y peor aún, los proponentes del nuevo paradigma no entienden que es el cambio climático. Es momento de tomar un curso de adaptación climática 101 elemental, enseñarles a nuestros hijos a conservar el agua (¡báñese con agua helada, verá que rápido termina!), sembrar plantas, caminar un poco más, usar el transporte público, reusar, reducir y reciclar, cosas tan fáciles como utilizar una bolsa de mercado para cargar la compra de cosas del “súper”. Alguien me dijo alguna vez, cambia y el mundo cambiará contigo, pueda que esa aseveración haga eco.

Los procesos de adaptación al cambio climático se han convertido en “piñata” y una manera sencilla de producir dinero ya sea por medio de consultorías sin oficio ni beneficio, créditos de Carbono, campaña proselitista multicolor y terrorismo mediático. Asustando a las personas y engañándolas no es manera apropiada de lograr un cambio, esa forma de pensar nos hace insensible y egoísta.  Seamos mejores. Regalemos esperanza, sonriamos más, demos gracias por tener lo que tenemos, sino lo tenemos ya llegará, así como la lluvia, no la teníamos, pero llegó. La lluvia llegó y se irá de nuevo y tendremos nuevamente sequía, ya el pinar nos dio una enorme lección de adaptación, otros ejemplos aparecerán, ¡Aprendamos!, aprendamos del ejemplo que nos da la tierra, quizás la hora sea tardía, pero nunca es el fin y el fin siempre es un nuevo comienzo.

El camino del futuro

Posted in Literatura Mental on 10 mayo 2016 by Luis Daniel

Recuerdo 1988, la primera vez que vi algo sobre educación ambiental fue a través del Profesor Jirafales diciendo a los alumnos que no había que desperdiciar el agua. En esos años, las noticias matutinas radiales tuvieron como consigna “Honduras verde para el año 2000, tenemos 12 años para lograrlo” y hubo otra muy buena que decía “el humo y la ceniza no se exportan” en algún instrumento publicitario de la industria fosforera hondureña sino recuerdo mal. Treinta años después hay menos cobertura de bosque de lo que promulgaba aquella romántica consigna. Me pregunto, ¿Que debe suceder para darnos cuenta que estamos fracasando en la gestión de la vida?

Hace unas semanas, en un bus interurbano, una mujer predicadora decía: El gorgojo y el Zika son las señales del fin, el fuego del infierno les espera, arrepiéntase hoy; aterrorizada, la feligresía automovilística salvó su vida dando dinero. En un comunicado por internet un grupo ambientalista radical de Honduras asegura que: Ante el cambio climático la energía renovable y en particular la hidroeléctrica es obsoleta; un profesional del área social me comentaba bajo bandera de realidad: La desinformación es necesaria para evitar que el capitalismo desmedido se aproveche del bosque. La desinformación y manipulación de la realidad, insolenta a la población y genera miedo. El miedo lleva al enojo y después al desorden. Y el desorden financia intereses particulares que nada tienen que ver con la protección de la vida silvestre. Sin desestimar que se juega con la dignidad, inocencia y humildad de las personas que ven en estas personas a líderes legítimos. Si, líderes son, pero su energía se encuentra mal enfocada. El conservacionista responsable debe luchar contra una ignorancia e indiferencia más enganchada que raíces de Ficus benjamina a la tubería del agua potable. El conservacionista debe tomar una actitud proactiva ya que los trashumantes de la desinformación facturan una actitud beligerante y en Honduras, el “molote atrae más pueblo”.

Ser Indignado y estar en contra de todo es fácil, pero es como el suicidio, es la salida rápida y egoísta. Hay que tomar esa energía apasionada, conocer la realidad y ponerla en perspectiva positiva para beneficio de todos. No se trata de rechazar el desarrollo y soñar con las gallinas indias que dan huevos de amor, es de conocer las opciones, exigir y vigilar por el desarrollo sostenible. Quiero ver Indignados en tropel que tomen las palas para abrir agujeros y taparse la cara por el sol sembrando árboles en cerro Brujo (si no sabe dónde es, siembre un Ceibo y un Guanacaste y cuídelo) ¡Canalice su indignación siendo un agente de cambio! La ignorancia y la indiferencia atan la humanidad al desastre.

La lucha por el cambio de paradigma es cuesta arriba, es una lucha que no otorga laureles, pero es nuestra lucha. No tengan miedo, sean valientes ya que en su integridad las personas verán los líderes que han estado esperando, hablen con la verdad y no pierdan la esperanza, porque esperanza es lo que las personas necesitan para vivir. No hay que bajar la guardia, la noche es más oscura antes del amanecer. Ser rebelde y apasionado no es malo, la ignorancia, la desinformación y la apatía es el problema. Seamos mejores.

De Biólogos y demás Demonios

Posted in Literatura Mental on 6 mayo 2016 by Luis Daniel

La Biología como ciencia se originó probablemente cuando el hombre primitivo miró un Mamut y pensó “¿Qué es eso y será que se come?, vamos a matarlo a ver qué pasa”. Diez mil años después la historia es similar “Uy, ¿Y esa rana que será?, vamos a meterla en alcohol a ver qué pasa

En el entretanto las cosas se fueron desdoblando, esclareciendo, definiendo y estableciendo. Por un tiempo fueron los filósofos los que le daban nombres a las cosas y en el proceso avanzaron también la medicina. Esas personas tenían mucho tiempo en sus manos. Ya para el siglo XVII existía una buena determinación de la biología como tal, si bien aún el término no se había acuñado. Por un lado estaban los médicos que se dedicaban a la fisiología y cuando no estaban envasando tripas en formalina, estaban envasando ranas despachurradas en formalina. Es notable la relación e intimidad de las ciencias biológicas con este aldehído.

Pues, como mencioné, la biología pre-moderna era practicada por médicos (véase los doctores en medicina) y los que no estaban revisando los cuatro humores estaban preguntándose porque de la ropa sucia salían los ratoncitos por generación espontánea. En este proceso y en tanta quemazón neuronal, las ciencias biológicas se fueron afianzando y así determinando las dos ramas fundamentales iniciales de esta controvertida ciencia y son la fisiología y la historia natural.

Si bien en estos días aun eran practicadas en su mayoría por médicos, con las grandes exploraciones del siglo XVIII y XIX surgen algunos personajes que llevaron la biología a otros niveles de grandiosidad. Es aquí donde nace o se acuña el concepto del “Aventurero-naturalista” o a secas naturalista. Los cuales muchas veces eran médicos que estaban aburridos de poner sanguijuelas y buscaron derroteros con mayor oportunidad de envasar y despanzurrar animales.

Entre estos naturalistas tenemos entonces a una serie de personas consideradas como pilares de la biología, personajes como Lamarck y sus jirafas, Mendel y sus frijolitos (aunque este era monje no médico), Darwin  con sus pájaros pico-torcidos, Wallace con su línea y la conexión mental con Darwin, Humboldt y sus paseos por el mar. Y así una tonelada de científicos, aventureros, naturalistas, médicos y alguno que otro “cura despistado” para citar a Mecano. Todos ellos aportaron su grano de arena o a veces su apropiado metro cúbico para la volqueta de la ciencia… como es el caso de Linneo que en su afán de darle nombre a cada cosa que repta, vuela, camina o produce oxígeno le dio clasificación científica al Kraken… si ese mero, el de las películas aquellas. Resulta que es un cefalópodo llamado Microcosmus marinus.

Y considerando que en la ciencia todo se puede lograr, quiero dejar claro que el Sisimite Hondureño lo clasificaré como Antipodas hondurensis por aquello de que no se sabe si va o viene por lo de las patas atravesadas. Ahora ya lo saben, una vez lo vi en la tigra allá por el 2006.

Volviendo al tema, años antes en el mil setecientos y la calavera se acuñó el término Biología por un señor Hanow, otros dicen que fue Burdach años después y algunos que fue Treviranus entre esos dos. La cosa es que se acuñó el nombre de una ciencia que tendría unos miles de años de existir de una u otra forma. Y considerando que es una ciencia tan bonita llena de colores, bichos y oportunidades para andar en el monte, es donde se gestan los conflictos emocionales y profesionales en base a que es un biólogo y que no es.

Es bien sabido que en Honduras solo los abogados pueden hacer cosas de abogados, es decir que don Pedro de la trucha de la esquina no puede representarme ante un juzgado, llenar una auténtica o presentar un papel formal ante una instancia de gobierno. La profesión de la jurisprudencia es inviolable sopena los fuegos del averno para quien ose transgredirlas.

De la misma forma, es sabido que solo los médicos pueden practicar la medicina (y aparentemente la biología por tradición escolástica). Es decir que doña Alicia de la tienda de achines no puede recetarme un medicamento para la presión, remover un apéndice o llenar una de esas hojas de incapacidad de tres días que son tan útiles para evitar trabajar.

Y sin olvidar a la construcción, es sabido que los edificios solo puede diseñarlos un ingeniero o un arquitecto, porque al final y todos los sabemos, quien construye es el albañil bajo la dirección del maestro de obras y el Ingeniero se dedica a verse muy apuesto bajo alguna sombra. No es que esto sea malo, pero es lo que es. Cuando el edificio se cae o se raja, la culpa no la tiene el media cuchara o el peón. La culpa es del ingeniero.

Entonces, si cada profesión tiene su nicho, su espacio en el tiempo y su orgullo profesional, no entiendo por qué en la biología estos conceptos se vuelven irrelevantes y las líneas que dividen estas diferencias se hacen invisibles y hasta confusas al punto de no saber diferenciar un biólogo de una guía de campo.

Muchas veces he pensado que quizás ser biólogo es tan fácil que todos pueden serlo, al final solo es poder pronunciar cosas en latín y saber diferenciar de forma contundente entre un murciélago y un zanate, por que vea: ambos vuelan, son negros y tienen sangre “caliente”. Tomando en cuenta que el origen de la biología es irregular y carismático, todos quisieran ser biólogos por que suena bien sexy. –Es usted Biólogo?-.  –Así es, Biólogo marino-. Biólogo de campo en mi caso, en el agua hacen el amor los peces y eyaculan los corales. Me no like eso.

Otras veces he pensado que quizás la complejidad del asunto gesta en el seno de  las ciencias naturales como tal. En esos inicios (véase los médicos) y al no existir suficientes universidades disponibles en donde recurrir al conocimiento, cada persona con la oportunidad de recorrer el mundo y envasar la vida silvestre tenía buenas posibilidades de descubrir cosas y en consecuencia convertirse en un destacado naturalista, aventurero o médico  porque si la contribución a la ciencia era lo suficientemente buena, galán que le daban el cartón. Es así que se inician los primeros gremios profesionales de biólogos adscritos a las Academias de Ciencia de cada país.

Y haciendo ciclo en lo expresado previamente, se define el concepto de naturalista, los cuales son científicos dedicados al estudio de la vida silvestre. Y por qué no decirlo son muy buenos en su profesión, pero aprecie el lector que un naturalista no es un biólogo, no por falta de mérito, capacidad, raciocinio, conocimiento o facultades, sino por el sencillo hecho que no está avalado por una institución. Es decir, conozco muchas personas duchas en legislación (comparables en capacidad con el orgullo de Olanchito, diputado, rector de mi Alma Mater y gestor de cervezas heladas) pero que al no haberse recibido de licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales casi que no pueden comprar una auténtica donde Chinda Diaz.

Al mismo tiempo, en son de justicia social y lavamiento Pilático de manos, conozco muchos biólogos profesionales que no pueden diferenciar entre una piedra de río y una anguila, por que vea, ambos viven en el agua y están mojados. Es decir, no contaría con ellos para una investigación de campo, mejor me llevo a mi perra África para que al menos platique conmigo y se coma mi comida.

Parte de este conflicto entonces se origina en que la ciencia tradicional y moderna no define bien que es un biólogo ya que su definición es muy similar a la de naturalista y ambas son algo así como “persona que se dedica al estudio de la vida silvestre”.

Y es en esta ambivalencia de circunstancias donde el conflicto se origina. Ya que hay naturalistas formidables con una pericia de campo envidiable por muchos profesionales, al mismo tiempo profesionales con una capacidad de campo que no deja lugar a dudas. El conflicto es entonces una mezcla de oportunidades y trampas administrativas que afectan al cliente como al profesional.

Es decir, afectan al cliente ya que al solicitar un estudio realizado por un profesional y este es desarrollado por naturalistas, el peso del documento si bien como ciencia es indudable, un abogado con dos dedos de frente podría alegar y con todo el derecho apoyándole y en un lenguaje bien del gestor de las cervezas heladas decir

Este manuscrito a doble espacio redactado, es escueto en rigor académico, considerando que carece de la participación acertada, oportuna y colegiada de un profesional, calificado por la institución de educación superior que forma este tipo de científicos para la redacción diligente de manuscritos a doble espacio en materia de la diversidad zoológica vertebrada mayor de los bosques húmedos, perennifolios, tropicales del caribe hondureño ” (Añada usted los efectos de sonido) Es entonces cuando el cliente al ver sus intereses afectados alega inconformidad y el documento en ningún momento fue redactado por un biólogo profesional. O si lo fue, pero no un biólogo como tal. Es decir, somos lo mismo, pero no somos iguales, pero somos lo mismo. Como los chinos y los negros. Hibridizan claro, pero el producto es colocho y con ojos rasgados… A veces pegan y salen bonitos.

La confusión continúa al alegar de manera directa los naturalistas que ellos son biólogos, es decir, auto galardonándose con laureles que no han logrado. Por qué vea, esa actitud es propia de la era Victoriana. Los tiempos han cambiado y tanto naturalista como profesional debe adherirse a las reglas de la competencia. Si bien la vida nos rodea, el concepto profesional de biólogo radica en la persona que ha cursado y aprobado el pensum académico avalado de una institución superior y que a través de la burocracia logra el “cartón”. Eso es un biólogo profesional.

Ahora y es esto lo que me emburra. No entiendo por qué los naturalistas no encuentran el orgullo de llamarse “Naturalistas”, es decir yo soy Biólogo y con mucho orgullo uso mi anillo que me reconoce como tal y siempre voy a estar orgulloso de serlo, y si no fuera biólogo estaría orgulloso de ser cualquier otra cosa que fuera, porque al final eso me tocó (yo quería ser chepo, pero va, no se pudo y por eso me hice biólogo). Pero los naturalistas insisten en generar confusión.

Nuevamente, conozco muchos naturalistas diestros en su materia, verdaderos ilustres y curiosos de la vida silvestre, autores publicados, etc. Señores, definan su realidad, vean su entorno, nadie ignora sus capacidades científicas, se critica su actitud hacia definir su nicho en el ámbito de la ciencia.

Y es ahí donde los biólogos muchas veces no ayudamos ya que los que tenemos un pre-grado alegamos “solo los biólogos profesionales pueden publicar en journals”. De repente vienen los doctores en filosofía o “Phinally Done” y alegan “solo los Ph.D pueden publicar en journals”. Y saben que, y lo admito con “envidia de la buena”, en Honduras quienes mas publican son los naturalistas por que han logrado algo que los biólogos profesionales no han podido y es hacerse un nudito en su asunto y cubrir sus flancos.

Ahora bien, existe una actitud beligerante de “yo soy mejor que el biólogo” que lo único que genera es el recelo entre ambos componentes y una reducción significativa en la calidad de los estudios realizados ya que se debe recurrir a personas menos especializadas a levantar datos o desestimar por completo a los naturalistas en estudios de campo. Esta actitud surge en buena parte debido a la falta de ética en la competencia profesional. Por ejemplo, cuando un pliego de términos de referencia dice “Se necesita un Biólogo para realizar alguna cosa”, en teoría se sobre entiende que es un biólogo profesional y nadie más debería molestarse en aplicar. Pues no es así, en el proceso aplican Agrónomos, Ingenieros Ambientales, Licenciados en Letras, Trabajadores Sociales, Ingenieros Forestales y Naturalistas.  Y al final al momento de la lista corta todo se deduce a conceptos fundamentales de la burocracia: cuanto cobras, quien es tu padrino político, cuanto me vas a tirar “bajo bajo” si te doy la consultoría.

El otro día veía un abogado haciendo un proyecto de recursos naturales, lo cual fue chistoso, pero bueno, a cada quien lo suyo quizás y a cada quien según su capacidades como decía aquel ñangaroso barbudo. Desafortunadamente, los biólogos no nos hemos dado la oportunidad de apreciar nuestra profesión más allá del interior de nuestra conciencia, es por eso que tenemos un colegio debilitado y una tendencia generalizada a que si hay más de 3 biólogos reunidos en su nombre habrá vergueo, a menos que estén bebiendo, al igual que con la formalina y la biología, existe una relación intrínseca entre el biólogo y el alcohol… sin desestimar que el formaldehído es producto de la oxidación del alcohol metílico si “mal no me equivoco”.

Mientras los profesionales no tomemos un orgullo por la profesión de la biología y los naturalistas no tomen por esfuerzo acuñar con prestigio su definición de “Naturalistas” la competencia desleal y la corrupción administrativa seguirá siendo un hecho. Y este problema abarca generalmente al plano de la zoología, ya que raro es encontrar naturalistas de la biología molecular, genética, histología… de hecho ¡Es difícil hallar gente que les guste esas vainas! A mí me gustan aclaro, pero no tanto. Los procesos enzimáticos me erizan la piel y engrosan las pupilas.

Admito que en mi ámbito profesional dentro de la biología que son las aves, he tenido que luchar a través del tiempo con una tendalada de “expertos” en el tema de ornitología, debo admitir que algunos son duchos en la materia. Pero siempre me ha molestado que digan “soy biólogo” cuando lo más cercano que han estado a ser biólogos es llevando biología en el colegio. Admito además que en su momento tuvo que venir un PhD. a civilizarme a mi vil pre-grado por andar por la vida diciendo que era Ornitólogo. Pues me cayó la idea y ahora soy nuevamente biólogo, porque eso es lo que soy y con mucho orgullo. Si fuera naturalista me llamaría naturalista porque eso es lo que sería. Si fuera chepo seguro sería corrupto pero esa es otra historia.

Existe una oportunidad para trabajar lado a lado biólogos y naturalistas, cosa que se ha dado muchas veces, pero la preponderancia de la ciencia y el ego científico destruye esta tendencia ya que muchas veces he escuchado de naturalistas “los profesores de la Universidad no sirven y yo podría dar mejor esa clase”, a mí me sirvieron muy bien, al punto que agradezco sus enseñanzas, no solo por tomarse el tiempo sino por compartir lo que saben. Mucho me molestaría sin embargo que a nivel universitario me diera clases alguien que no fuese universitario. Todo tiene su relación en estas cosas. Además, con el conocimiento adquirido que tienen los naturalistas en el ámbito de la vida, cursar las cuarenta y tantas clases de la escuela de biología, debería ser bastante fácil.

Al mismo he escuchado de biólogos decir “Y ese que va saber sino terminó la U”. Pues esa es precisamente la cosa, si un naturalista logra más capacidad que un profesional, significa que el sistema está fallando o que se yo. Nuevamente doy la idea, se puede trabajar de la mano. Honduras es Honduras y siempre la mandrakada va prevalecer, pero si nos metimos a la biología profesional o naturalizada es por hacer una diferencia en la gestión de los recursos naturales (si se metió por pisto, deje de leer). Es decir, mucha tristeza me da ver estudios de impacto ambiental con poco peso de profesionales colegiados. Si, los datos son buenos, son reales y certeros… ¿pero que con esos datos? Nuevamente, quien los avala. Por muy crudo y “virgo” que sea un biólogo profesional, al tener su cartón y estar colegiado, se convierte en autoridad y su opinión será ley. ¿Por qué? Porque ese es el concepto de ser un profesional de las ciencias naturales. Es ser un garante de la sostenibilidad, es dar esa confianza inspirada en que existe una institución detrás que avala que lo que se está escribiendo, presentando y defendiendo tiene un peso, rigor y valor.

El naturalista si bien puede hacer esto, perfectamente, pero recuerde que regresa el abogado y emboba todo y empapela al punto que sale más sencillo repetir el estudio. Biólogos y naturalistas van de la mano, porque al final es lo más cercano que tenemos a colegas. Admito que no me agrada trabajar con otros biólogos (son bien misteriosos y huelen raro), me agrada trabajar con naturalistas pues comparten más su ciencia y no son tan bolos, si bien son menos misteriosos siempre huelen raro.

Ya para cerrar, exhorto a los biólogos profesionales que se enorgullezcan de su estatus y cada paso profesional que den lo hagan con el afán de velar por la vida, respetando el criterio de todos y no dejando que la corrupción envilezca nuestra práctica profesional. Estudien, produzcan, hagan avanzar la ciencia, no se acomoden en su nicho, aprendan algo nuevo cada tiempo. Desacomódense de donde estén en sus trabajos de 9 a 5 pagaderos cada 15 días, en la burocracia o empresa privada no vamos a levantar la profesión. Busquen el Colegio, levantemos la imagen de la profesión. Así como cuando caminamos como “grandes vergas” por el CB por que habíamos  aprobado Zoología de Vertebrados, siéntanse orgullosos de ser biólogos.

A los naturalistas, si quieren llamarse biólogos, terminen la escuela de biología y si no ven el tiempo o las ganas, encuentren dentro de su ser el redefinir su estatus a su criterio como científicos de campo o Naturalistas. Al llamarse naturalistas están cargando con el legado de los padres de la historia natural, al ser naturalistas se convierten en la reencarnación de los ancestros y quien sabe, quizás encuentran a mi Antipodas hondurensis. Cada actividad que hagan, busquen datos nuevos, técnicas diferentes y nunca dejen de publicar pues en sus escritos está la médula de la producción científica nacional. No compliquen las cosas haciéndose llamar biólogos, a pesar de que su conocimiento es similar y quizás mayor.

Y pues eso, sugiero me hagan caso. Sino pues, allá cada quien. Digo.

El corruptor de Eva

Posted in Literatura Mental on 16 abril 2016 by Luis Daniel

Soy la serpiente, siempre he estado aquí, antes de tu concepción erás mía, inocente criatura. El creador te envió al mundo desnuda, atada a un alma que te ahoga. Tu desnudez me pertenece, El alma oprimer tu ser y mi corrupción te libera. El espíritu que llevas dentro criatura mía, mucho deseo soltarlo y que a través de tu piel escape.

En la oscuridad escucharás mi voz llamándote para soltar tus ataduras. Y en mi llamado verás la luz, una luz cegadora que arderá en tus entrañas. Luz que has pedido en soledad. Mi palabra te susurra secretos, verdades desconocidas, promesas aun no cumplidas, añoranzas que deseas. El sonido se vuelve deseo, el deseo se hace carne y la carne se funde en tu interior, amalgamando tu vida a la mía.

Esta corrupción no conoce límite, así como tu deseo por la Serpiente no quiere conocer el sosiego. Vuelas sobre mis escamas, te deslizas sobre mi lengua. El siseo de mi boca te arrulla.Te estrangulo en un abrazo, tu respiración se acelera a medida el espíritu escapa y lo devoramos en desesperación. Me alimento de tu energía primordial hasta que mueres. Y con un beso de amor te devuelvo la vida.

Al abrir los ojos, tu mirada se posa en la mía. ¿Que ves mi criatura?. Acaso miras tu deseo reflejado en mis pupilas, ¿Ves un liberador vestido de armadura de brillantes escamas plateadas?. Yo veo la inocencia conservada, tu espíritu libre, preservado para siempre en mi abrazo. Mía, tuyo. Nuestro. Eres mi Eva antes de la Caída, aunque por siempre caerás en esta corrupción. sutil e irresistible de este amor oscuro.

Promesa de Amor

Posted in Literatura Mental, Uncategorized on 16 abril 2016 by Luis Daniel

Nunca juegues con tu Dominante por que el es tu necesidad. Sin el estás perdida.

Si tu Dominante es feliz, eres feliz. Si tu Dominante es infeliz todo pierde el sentido.

El amor de tu Dominante te purifica y te despierta como mujer. Lucha x esa pureza.

Tu Dominante es tu dueño, de tu cuerpo y de tu mente. Eres complementada en su amor. En su propiedad eres libre.

Respetarás a tu Dominante con tu vida. Tanto por la necesidad que tienes de el, así como el amor que te brinda. No serás de nadie mas mientras dure esta promesa.

Tu Dominante valora la pureza del amor que se dan, y la integridad de tu figura como mujer. No traiciones la inocencia de este lazo.

Amarás a tu Dominante con todas tus fuerzas. En su caricia serás plena y feliz, sin el serás a medias. Tu Dominante te amará de igual forma, si el afecto decae, la unión se disuelve.

Evitarás provocar dolor a tu Dominante, pues no quieres sufrir su ira. El dolor que le provoques te lastimará irremediablemente. Y el remordimiento de fallarle te perseguirá para siempre.

De entregarte sin reserva como mujer a tu Dominante, verás la plenitud, la felicidad, protección y amor que ningún otro hombre te dará.

Tu Dominante es mas que todo. Es nada y la eternidad a la vez. La Sumisa es todo y el vacío a la vez. Es mas que nada. Ambos crean un amor que no se define por leyes físicas. Complementan un amor que jamás existirá por medios tradicionales.

Se fiel a tu Dominante y el te llevará a la  felicidad. Juega con el y conocerás el dolor.

Zulu Foxtrot

Posted in Uncategorized on 31 marzo 2016 by Luis Daniel

Y esta es de esas frases que vienen y aparecen de repente en la vida. Que significa, pues eso está abierto a la interpretación personal, pero tiene mucho que ver con llegar al fondo y dar el empujón para afuera es realmente relativo y contingencial. Total que en el fondo también se pasa bien.

Llegan momentos en la existencia en las que no tiene caso continuar por que es un “Estado Fallido” de la realidad, algo similar a Honduras pero con menos JOH, o quizás la misma tasa de JOH pero a otro nivel de burocracia mental. Y la realidad mental es lo único que existe…. “Pienso Luego Existo” dijo René Descartes hace un bulto de años, hoy nació o murió ese señor, no estoy seguro. la cosa es esa.

En la vida se lucha, de manera incansable, lucha, sufre, vuelve a luchar y sigue sufriendo todo en función de un ideal, sea este proteger a sus compañeros, Dios y Patria, regresar al hogar o simplemente reventar cabezas por la tranquilidad que brinda. El peligro de la lucha es cuando llega el día que los ideales combativos se acaban, cuando ya no tiene caso, por que amanece la idea de que nunca tuvo caso por que no valía la pena o por que los ideales se distorsionaron en el camino.

Entonces, que hace el guerrero? continúa luchando o cuelga el fusil y se dedica a sembrar hortalizas en el patio de su conciencia. Por que luchar las batallas perdidas cuando ni siquiera existen compañeros a quienes echarle segunda.

Zulu foxtrot a otro nivel, todo pasa, todo cambia y todo permaneció igual.

 

 

La Biología es una lucha o en ingles the struggle of Biology

Posted in Cualquier otra cosa, Uncategorized on 31 enero 2016 by Luis Daniel

-Yo soy Biólogo- dijo con mucho orgullo, -Wow que increíble. ¿Biólogo Marino?-. Seguido de un silencio de resignación…

El tiempo me ha enseñado que en esta vida uno puede llegar a ser lo que quiera siempre y cuando uno lo desee lo suficiente. Por eso vemos astronautas, marineros (que es otro tipo de nauta), inventores, científicos, futbolistas, SEAL´s, taxistas, etc. ¡Si uno realmente lo desea puede lograrlo!

La “misma diferencia” ocurre en la biología. Y digo esto ya que si bien es una profesión que se aprende formalmente, la vocación por la vida se trae desde el origen. Y esto es bueno. Con esto enfatizo en que existen muchos biólogos que quizás pensaron que la biología era distinta o simplemente se formaron biólogos porque la oportunidad se dio. Lo que también es bueno.

En mi caso, intenté alejarme de la biología por mucho tiempo y cada vez que pude regresé. O tal vez me forcé a regresar a ella… I dunno. Y si, puedo asegurarles que es una vocación, es el llamado a encontrar, conocer, interpretar, proteger y transmitir el conocimiento de la tierra y garantizar sus procesos en función de mantener la humanidad en existencia. Algunos no comparten el último fragmento, a veces yo tampoco.

A lo largo de mi carrera como persona he conocido a muchos biólogos (más de los que hubiese querido, demasiados) y en todos he visto cosas en común y en todos marcadas diferencias. Por ejemplo, todos los biólogos son muy celosos de su trabajo y la crítica es algo complicado que genera conflicto. A la vez que cada uno tiene su estilo de trabajo, autocrítica, responsabilidad, calidad y convicción de biólogo.

Vemos entonces biólogos dedicados en hacer dinero rápido, sin escrúpulos, de gabinete, copy-paste (“copy-page” aseguran otros) o haciendo la vista gorda antes circunstancias que ponen en riesgo la integridad planetaria en el nivel que sea. Y al mismo tiempo vemos otro grupo que se podría pensar son anti-desarrollo, no a la tecnología, comamos orgánico, mis gallinas ponen huevos de amor… Y en medio de ese mejengue están los demás.

Hace un tiempo me senté a preguntar de manera informal a biólogos y todo aquel que quiso hablar este tema. “¿Qué va pasar con la tierra?” Los más optimistas (y concuerdo en buena parte con ellos) me dijeron que la vida se adaptará a su nueva realidad y la misma va continuar, el hombre encontrará como adaptarse. Los menos positivos y algunos Aleluyas me dijeron que el fin se acerca, cuando se acabe el agua se acaba todo y ojalá el rapto nos agarre suavecito. Por último, hubo otro grupo que su respuesta me dejó un tanto desconcertado y me decían que no podían imaginar un mundo desolado, ya que su convicción bloqueaba ese escenario.

Entonces, ¿Quién tiene la razón?, algunos seguro ya tienen la respuesta, otros ponderan la pregunta y otro grupo aportará su propia opinión descartando la validez de las anteriores por alguna u otra razón propia del Biólogo. La cosa es que nadie tiene la razón y al mismo tiempo no estamos equivocados. Aquel que piensa que la tierra va encontrar el camino, estima que el desarrollo responsable llevará al hombre a nuevos derroteros. Aquel que piensa que el Apocalipsis es más que un libro y ya la suerte está echada, verá cómo se aprovechan esos recursos de la manera más expedita. Y por último los que ven una permanencia de los procesos en su estilo actual y forma son aquellos súper verdes, ecologistas, camiseta de ONG X de salvar el mundo. Todos hacen su parte.

Y si bien, todos aportan al escenario de la conservación, aun el positivo no logra realizar su trabajo aun cuando ponga todo su empeño, Murphy siempre llega y aporta algún impacto no predicho. El negativo acelera el proceso de destrucción y crea un vicio de irresponsabilidad empresarial-ambiental generalizado. Y para desgracia del verde, en su afán de proteger algo aquí, inevitablemente pierde algo allá. No logramos ver el bosque por ver los árboles.

El verdadero peligro es perder la esperanza en la profesión y vocación de la Biología. El que no tiene por qué vivir, no le interesan los demás, lo que puede traducirse a el que no respeta el planeta, no le interesan los demás. Con esto no quiero decir que debemos ser full eco-ñángaras ni fieles creyentes de la “Biología del mal”. Ya es muy tarde para los extremos del espectro. Estamos en el primer tiempo de un partido de cambios planetarios y no sabemos cuanta es la duración del juego.

Todos necesitamos un poco de cada cosa en nuestro razonar. En la sazón está el gusto de la comida, ¿O en el hueso de la sopa? Se necesita una variedad de opinión, criterios y proceder. Y si a estas ideas le añadimos la responsabilidad y la ética, pues que mejor cosa.

¿Qué es la ética, Que es la responsabilidad? Definan ustedes. Lo que para mí sea lo correcto, pueda no lo sea para otros. Pero si alguna vez lo hago mal, tengan la libertad de hacerlo ver con suavidad, tacto y de forma objetiva. Mi misión es conservar los procesos y ayudar a llevarnos algún día a otros mundos.

En el tiempo que contempla un mundo hecho a medida, no solo del que siembra sino del que es semilla.

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