Archive for the Literatura Mental Category

Hoy te ví en la realidad del recuerdo

Posted in Literatura Mental on 16 mayo 2018 by Luis Daniel

Hoy te manifestaste en la realidad del recuerdo. En ese recurso del amante cobarde. Dentro del amparo de ya no tenerte. En el sosiego del desamparo. En la garantía que estás en otros brazos.

Hoy te ví en el liquen de las paredes. Su translucidez me llevó a tu piel. Olivácea y terrenal rayando en el bermejo de la fatalidad. De tonos húmedos y aspiraciones mundanas.

Hoy te sentí al caminar sobre calles empedradas. El mosaico rocoso trajo tus indecisiones. Su disposición prusiana me llevó a nuestro lugar secreto. Me detuve un momento para disfrutarlo. Tu recuerdo se hace gris como las rocas de la calzada.

Hoy te escuché en las palabras de un extraño. Era un voz ajena, taciturna casi espectral. Como la risa que guardabas cual ostra su perla. Te escuché en una sirena de policía. Ululaba  idéntico a los apremios de tu vientre.

La realidad se asimila con el recuerdo. Confunde lo cotidiano y el pasado. Tu presencia se amalgama con aquellas que ya no serán. Aquel color que me diste pinta otro canvas. E inevitablemente empalidecerá.

 

 

Anuncios

El Científico de la Ciencia Normal

Posted in Literatura Mental on 18 abril 2018 by Luis Daniel

Admito que recibir un curso de epistemología de la ciencia ha abierto mi entender a las cosas que hago y aceptar el por qué los procesos de la ciencia son como son.

Ideas interpretadas del capítulo 4: Resolución de Enigmas de la obra La Estructura de las Revoluciones Científicas. Thomas Kuhn.

La ciencia normal no aspira a producir novedades aun en la articulación de un paradigma novel. De esta manera, la ciencia normal prevé de antemano los resultados de sus pesquisas bajo underrotero acorde al paradigma dentro del cual trabaja y da sentido a sus premisas.

Siendo así, la ciencia normal en sensu stricto no produce teorías nuevas pues la hipótesis
fundamental ya viene determinada por el paradigma gobernante. No obstante, la ciencia normal trabajando de manera rigurosa dentro de su paradigma, encuentra la manera más práctica para dar respuesta a los fenómenos planteados en su modelo. La ciencia normal gira entonces alrededor de la creación de tecnología para probar el paradigma bajo una variedad de aproximaciones y circunstancias validando así la teoría para darle el peso total de la ciencia demostrada.

Mientras el paradigma tenga sentido y sus anomalías no desbaraten los cimientos de la teoría, los problemas de la ciencia normal se resuelven de acuerdo al ingenio del investigador y las líneas de investigación planteadas por la comunidad científica. Ya que todo aquello que no sea plausible dentro del paradigma será pasado por alto para una resolución posterior o relegado a otra disciplina. A partir de esto sugiere también la división ideológica entre las ciencias duras y las ciencias sociales.

La ciencia normal no se adscribe a reglas, se rige por el paradigma. Es decir que buscará por todos los medios posibles producir resultados que se encuentren acorde a lo planteado por este. Intentando que estos resultados expliquen con mayor amplitud fenómenos asociados dentro de la tendencia actual del pensamiento paradigmático. La ciencia normal presenta como aliciente la optimización a la solución de problemas.

Si bien la ciencia normal no se adscribe a reglas, se encuentra determinada por las preguntas que debe resolver. En este caso, el científico normal está sujeto compromisos que le aportan el carácter de hombre de ciencia. El investigador debe comprender el mundo en todas sus facetas, extender la precisión y el alcance de su campo de estudio y que de encontrar irregularidades, determinar la manera de resolverlas (dentro del campo de la ciencia normal). El científico busca ser de utilidad a la sociedad, probar su valía ante la humanidad, explorar nuevos derroteros y ordenar los fenómenos del universo.

Dentro de la ciencia normal, no todos estos criterios de inspiración serán satisfechos, pero esa motivación primordial orienta al científico al campo particular de acción dentro de la ciencia normal. En ciencia normal, la motivación del científico es otra más sutil como el desarrollo de una tecnología o la explicación más contundente de un fenómeno ya establecido. El científico en ciencia normal es un remediador de obstáculos para el progreso de la ciencia. Sin embargo, de no ser por la ciencia normal y su repetición experimental, las anomalías no podrían ser detectadas. Por ende la misma ciencia normal eventualmente rompe el paradigma dando espacio para una nueva teoría de pensamiento.

2017 de mi vida!

Posted in Literatura Mental on 27 enero 2018 by Luis Daniel

Se terminó el 2017 y he tardado un poco en realizar la respectiva catarsis que ya se ha convertido en tradición de este triste y mediocremente talentoso blog de mierda.

Mientras escucho en youtube el playlist de alguien que no conozco, pondero en retroceso en un año que trajo muchas cosas que el 2016 no pudo producir,no dejo de sentir melancolía pues es dificil no admitirlo, 2017 fue uno de los mejores años de toda mi triste vida.

Y bueno, comenzar por el principio. Comencé un programa de Maestría que si bien me ha servido de repaso para la ciencia de la Biología, al mismo tiempo abrió sectores de mi conciencia que siempre estuvieron ahí pero no estaban definidos o archivados. Conceptos como el mundo Globalizado en inclusión para todos, la Pedagogía de la Esperanza y la solidaridad universal. Siempre estuvieron ahí y ahora me definen, transportan e iluminan el sendero de incertidumbre que me toca transitar.

Y bueno, también en este 2017 por fin perdí del todo la casa que había comprado, una inversión estúpida y una tonelada de dinero desperdiciada por la creación de algunos recuerdos. El verdadero truco de perder gira alrededor de recordar con alegría y no necesariamente si fueron buenos o malos. La vida nos castiga, pero después de la paliza da una lección que nos humaniza y reconstruye. Fue una curiosa aventura hipotecaria que quizás en otra vida o algunos años reintente, espero que con mejores derroteros.

Lo curioso de 2017 es que por primera vez me pude sentir enteramente vivo y consciente de mi fragilidad como ser humano, ya comencé a sentir los embates de la pérdida de juventud y al mismo tiempo la paciencia que llega con la madurez. Ambas reptan en equilibrio como una serpiente sobre la suave grama de la realidad. Disfruto mi vida, conocer personas (algunas no me agradan tanto) pero en general, conocer nuevos puntos de vista nos hacer crecer.

Sin embargo 2017 me ha quitado cosas, recuerdos que no serán de nuevo, instancias que no concluí y retos que aparentemente no fueron míos del todo. Sin embargo, agradezco el tiempo que tuve esos retos y el recuerdo que me dejan, si bien al escribir estas palabras son amargos como el Gifiti… pero vaya que me emborracharon en su momento. Por esos momentos, recuerdos y retos a medias, gracias.

Y francamente, no veo la necesidad de plasmar todo mi año en este papel digital a bitácora electrónica. Solo sepan que la vida es hermosa. Cada día es un regalo, cada persona que se cruza en nuestra vida es una oportunidad de reconstruirnos y ayudarle a construirse. Y es en esta solidaridad que hacemos de este mundo un lugar mejor. Extrañaré 2017, pero tengo el resto de mi vida para reproducir todo lo bueno y encontrar de nuevo en otra forma, en otro espíritu, en otro juego todo aquello que dejé atrás y quiero encontrar de nuevo.

2018 se ha presentado con retos inconmensurables, pero si algo se es que “si fuera fácil cualquier lo fuera”, ser Danny Germer no es sencillo, pero nadie puede hacer mejor de mi mismo que yo. El recuerdo de un mundo mejor que construí como precepto de vida en 2017 me llevará conquistar estos retos y será así que encontraré ese nuevo Yo que se transforma eternamente con ustedes.

DG

 

Globalización y Educación Superior

Posted in Literatura Mental on 17 diciembre 2017 by Luis Daniel

El siglo XX se presentó como el tiempo en que la humanidad avanzó en materia científica a pasos agigantados cerrando la brecha ante muchas incógnitas. Sin embargo, empobreció la cultura y aumento la disparidad de la riqueza a través de la satanizada globalización, la cual si por sí misma no es ni buena ni mala, se le tacha generalmente de haber deshumanizado a la sociedad.

El siglo XX desintegró al hombre y lo sometió a sociedad planetaria imbuida en un medio globalizante diferenciado por la capacidad de acumular riqueza y desechar a aquellos incapaces de permanecer en la carrera competitiva que es vivir bajo el concepto de “tener más es ser más”.

Ante el siglo XXI y en vista de los fracasos del pasado, es elemental despertar el valor ético que resalte la igualdad. Es necesario inspirar en el ser y no en el tener. Es imperativo crear un mundo donde todos se aceptan ante sus diferencias y viven en paz celebrando la multiculturalidad. Aceptarse y vivir en paz va de la mano con la tolerancia evitando conflictos vacíos inspirados en el egoísmo y la envidia.

Es necesario además estimular la fecundidad responsable controlando la natalidad bajo el esquema que el desarrollo sostenible está relacionado con una capacidad de carga efectiva ante el ecosistema. Esto puede lograrse por medio de la inclusión cada vez mayor de las mujeres en la educación a todos niveles en especial la superior; siendo así que se les brinde mayor poder de decisión y crear una sociedad que rompa con los vicios del capitalismo desenfrenado.

Al retomar que la globalización no es buena ni mala, se puede abogar por una ética globalizante que englobe conceptos de responsabilidad social y ecológica en aras de forjar un mundo futuro sostenible. Es a través de la educación que se logrará canalizar este ímpetu. De lo contrario será un siglo XXI en donde la apatía del hombre acrecentará la globalización perdiendo así rasgos culturales ancestrales bajo un cielo de indiferencia. La apatía llevará a la destrucción de la humanidad si la educación no toma su rol protagónico de líder moral e intelectual que asista en la formación de opinión y un cambio de paradigma hacia la globalización unificante.

Los retos de esta educación superior se resumen en la construcción de la paz. Abolir los excesos del capitalismo, reducir la pobreza a través de una sana gestión de los recursos naturales y la creación de un nuevo rumbo para todos compartido por medio de la solidaridad humana basada en la ética. La globalización no se detiene pero puede ser canalizada en algo positivo. La educación asiste a crear un mundo compartido en donde cada persona es un actor global con responsabilidades planetarias particulares.

Siendo así que se puede utilizar la globalización para hacer universal la ética y la solidaridad. Es necesario mundializar la reciprocidad rescatando dos afirmaciones elementales que se resumen en tratar a todos de manera humana y no hacer lo que uno no desea le hagan. Ambas premisas cimentan el precepto de decencia planetaria que llevará a través del sacrificio personal y como sociedad a un derrotero sostenible.

Sin embargo, un reto crucial que presenta la educación será el de convertir la incertidumbre de una sociedad en constante cambio en la herramienta de la versatilidad. Se hace necesario formar personas capaces de reinventarse de acuerdo a sus inteligencias emocionales bajo una sombrilla de esperanza ante la realidad. Una educación que no se inserte en conceptos memorísticos sino en la interpretación de la realidad diaria y el análisis de los problemas comunes a la humanidad resueltos en la base de la solidaridad, ética, responsabilidad personal y reciprocidad.

La globalización no se detendrá, es una consecuencia de la modernidad. Sin embargo el humano es capaz de adaptarse a una diversidad de circunstancias. Por medio de la educación informada se asistirá en la creación de una nueva realidad. Será a través de la capacidad de la Universidad en dar extensión, docencia e investigación que podrá conectarse con las personas una a la vez, comunidad a comunidad todos insertados en la aldea global

Tegucigalpa MDC. 14 diciembre 2017.

El valor y el precio

Posted in Literatura Mental on 8 agosto 2017 by Luis Daniel

Al definir precio como tal, se establece que es la cantidad de dinero esperada a cobrar por un servicio o producto brindado. Por otro lado, valor es el monto que el cliente se encuentra dispuesto a pagar por ese servicio o producto. Desde el punto de vista de la economía de producción, si bien son términos diferentes, su aplicación es sencilla y su entendimiento es cuestión de aplicarlo.

Sin embargo, los servicios y productos que brinda la naturaleza son muchas veces dados por sentado sin definir un precio pues se considera que son servicios a posteridad y que al ser inagotables no tiene caso darles un valor. Desafortunadamente, esto no es así y cada proceso de pérdida de bosque, cada especie que desaparece es una pérdida de riqueza invaluable.

¿Qué precio se le puede dar entonces a un árbol, un ave o un jaguar? Puede ser el costo de la entrada a un parque zoológico, a un parque natural, a un guía especializado que lleve a las personas a una experiencia cercana con estas formas de vida. Esa es una manera de darle un acercamiento y una posible solución y quizás puede ser útil hasta cierto punto.

Se estima además el valor personal que tiene cada cosa para el ser humano, es decir, el capricho por una tecnología nueva y de vanguardia produce en el humano derroches escandalosos de dinero, por otro lado la apreciación de la naturaleza no lo hace pues no se le ha dado un precio particular y por ende tampoco un valor.

Sin embargo, la naturaleza no puede tener un precio, claro, se podrá establecer un valor monetario en función del servicio que esta brinda, ya sea la producción de agua en una cuenca, captura de Carbono y producción de aire de un bosque, espacios para la recreación de un parque nacional. Estos son servicios que la naturaleza da y puede ser mejor asociados por los humanos con un precio y por ende darles un valor considerando que una entidad establece que ese recurso presenta un precio de tanto.

El valor que la naturaleza y sus componentes tiene no puede existir bajo un precepto de economía de mercado, tampoco se le puede dar un precio acorde. Sin embargo cada quien le brinda un valor a la naturaleza en base a la satisfacción espiritual y emocional que esta ejerce en cada persona. Quizás la respuesta se encuentre en enseñar a la humanidad el precio de esta satisfacción.

Así como satisface pagar por una entrada al cine y desconectarse de la realidad por hora y media, así podrá satisfacer una caminata al aire libre sintiendo el aire y la presencia de los árboles. Pero estos procesos de valor de la naturaleza deben ser enseñados a través de la experiencia particular. Si bien el cine se disfruta pues se encuentra en todas partes la publicidad, lo mismo deberá conseguirse con la naturaleza a través de ideas sencillas como “las aves rockstar” u otras estrategias.

Siendo así, yo quisiera comprar una realidad en donde la honestidad y la ética sean verdaderas y no vivir en un mundo de trampa, cortapisas y favores políticos. Estas cosas deben ser enseñadas ya que si asociamos que el “humano es bueno por naturaleza” algo sucedió en el proceso de formación de la personalidad que oscureció estos valores por otros.

Lo mismo sucede con el valor que se le da a la vida y la naturaleza. Una sociedad que valora poco la vida, poco valorará la justicia y en consecuencia refuerza el concepto de un recurso inagotable o a la inversa, un recurso que se va terminar por que “la vida es así”, entonces para que siquiera intentarlo. Un pesimismo institucionalizado.

Entonces, ¿qué vale un colibrí, un bosque nublado o las mañanas frescas? En mi caso valen mucho pues me dan una satisfacción y sosiego espiritual al no poder conseguir ese mundo ideal y utópico de honestidad y ética. Ese sosiego puedo darle un precio monetario inicial y oscila en unos Lps. 3500 considerando que ese era el precio mensual de los ansiolíticos recetados hace unos años por un especialista médico. Pero véase que el valor intrínseco de ese sosiego es invaluable pues no solo repercute en mi salud física sino en la salud emocional de mi círculo familiar, mi productividad profesional y la esperanza de un mundo mejor para los que están cerca de mí.

Al final del día, cada quien dará a las cosas el valor que estimen. Pero podemos asistir a la humanidad en definir un precio base, sea sosiego, diversión, colección de aventuras. El truco del Zunzún es encontrar en cada persona el desencadenante emocional que los lleve de regreso a esa conexión con la naturaleza.

La pirotecnia local y la estupidez nacional

Posted in Literatura Mental on 21 diciembre 2016 by Luis Daniel
A ver, veamos esto: Los “cuetes” está prohibida su comercialización en áreas urbanas véase Distrito Central y San Pedro Sula. Mientras que su producción no lo está. La producción de los mismos incurre en pagos de impuestos, importación de materia prima, permisos municipales, pago de empleados etc.
 
La navidad y toda su parafernalia ha hecho que sea el momento de mayor consumo de pirotecnia, pero donde mayor cantidad de pólvora podría venderse esta es requisada, embodegada y muchas veces perdida entre los vericuetos de la corrupción municipal.
 
Asimismo y en aras de evitar la “contaminación ambiental” queman los cuetes en los basureros públicos para que el humo y el chingaste de periódico no ensucie la calle… por que claro, el humo de los cuetes en los basureros no se va a ningún lado, sino que se queda ahí. Es decir que la atmósfera en los basureros municipales son procesos ajenos a la que respiramos. Smh.
 
Hasta donde me da mi cabeza, no existe un solo municipio donde exista una prohibición de venta de productos legales, existen en todo caso restricciones de venta de alcohol y que se yo, pero no una prohibición como tal de un producto manufacturado.
 
El país de los cangrejos retrógrados se hace latente en las décadas que se aprecia este fenómeno “rependejo” de la cultura local. Claro, la idea detrás de su prohibición es bonita “pobrecitos los niños que se queman con los cuetes y se les caen sus deditos”… pero venga, prohibamos la comida rápida, el mango con sal, los memes y los partidos políticos por que tienen demasiada azúcar, producen retención de líquido, son vulgares y mañosos.
 
Es tan sencillo como que no se le permitiera a usted o a mi ejercer su oficio en un municipio por que “aquí se prohíbe la biología, jurisprudencia, ingeniería, servicios” o en este caso la distribución de un producto elaborado con los permisos necesarios y dentro de las leyes del país.
 
En el occidente del país existen comunidades completas dedicadas a la producción e importación de pólvora, prohibir la comercialización de estos es ir en contra de la libre circulación, producción y acceso a una mejor calidad de vida.
 
Es una pendejada monumental promovida por aquellos que seguro piensan que sin pistolas no habrían ladrones.
 
A la mierda los pastores! voy a ir a comprar cuetes a Nueva Arcadia, Copán directamente a la fuente de Caballo Rojo y Rayo de plata. Esta “aculeración” sistemática de la sociedad hondureña se está saliendo de la mano.
 
Sino le gustan los cuetes, magnífico, no le gusten, pero no apoye la prohibición de algo que es manufucturado dentro de la ley… Mucha gente no le gusta el guaro y los cigarros, pero no veo prohibiendo la venta de los mismos.
No sea borrego de un sistema, levante la cabeza, piense y decida

La lluvia y el cambio

Posted in Literatura Mental, Uncategorized on 19 agosto 2016 by Luis Daniel

¡Y la lluvia llegó! Todos los hondureños, desde los productores de hortalizas hasta los ancianos ansiábamos sentir el olor a la tierra mojada y ver los cielos grises saturados de agua y electricidad. Esa agua que trae la vida, pinta los cerros de verde y que de paso se lleva el agobiante calor tropical aunque sea por un momento. Fue un tiempo de sequía, un “Niño” malcriado y prolongado que hasta el pinar tomó una actitud fatalista. ¡Pero la lluvia llegó! Y todo está bien ya, ¿Será?…

Somos huéspedes de un planeta caprichoso que si bien nos da la oportunidad de desarrollarnos como civilización, tiene la potestad de desatar su furia contra nuestra ambición. Los trilobites, dinosauros y homínidos previos no tuvieron nuestra ambición, pero corrieron la misma suerte de extinguirse al no poder adaptarse a un mundo cambiante. Aunque el cambio siempre acarrea canjes y es necesario apreciar que en el ámbito de esa variación es que existen las condiciones planetarias que nos dan la oportunidad de vivir.

Es el momento de convencerse que la tierra no es la misma que hace 35 años, ahora hay más calor, menos bosque, el volumen de agua aprovechable se está reduciendo y las lluvias son  más espaciadas y cortas. Es momento de encontrar mecanismos de adaptación y tomarlos a pecho. Muchos proyectos de adaptación al “cambio climático” han pasado y muy pocos han tenido un impacto. Por un lado la audiencia meta procesa mal que es el cambio climático y peor aún, los proponentes del nuevo paradigma no entienden que es el cambio climático. Es momento de tomar un curso de adaptación climática 101 elemental, enseñarles a nuestros hijos a conservar el agua (¡báñese con agua helada, verá que rápido termina!), sembrar plantas, caminar un poco más, usar el transporte público, reusar, reducir y reciclar, cosas tan fáciles como utilizar una bolsa de mercado para cargar la compra de cosas del “súper”. Alguien me dijo alguna vez, cambia y el mundo cambiará contigo, pueda que esa aseveración haga eco.

Los procesos de adaptación al cambio climático se han convertido en “piñata” y una manera sencilla de producir dinero ya sea por medio de consultorías sin oficio ni beneficio, créditos de Carbono, campaña proselitista multicolor y terrorismo mediático. Asustando a las personas y engañándolas no es manera apropiada de lograr un cambio, esa forma de pensar nos hace insensible y egoísta.  Seamos mejores. Regalemos esperanza, sonriamos más, demos gracias por tener lo que tenemos, sino lo tenemos ya llegará, así como la lluvia, no la teníamos, pero llegó. La lluvia llegó y se irá de nuevo y tendremos nuevamente sequía, ya el pinar nos dio una enorme lección de adaptación, otros ejemplos aparecerán, ¡Aprendamos!, aprendamos del ejemplo que nos da la tierra, quizás la hora sea tardía, pero nunca es el fin y el fin siempre es un nuevo comienzo.