La Biología es una lucha o en ingles the struggle of Biology

-Yo soy Biólogo- dijo con mucho orgullo, -Wow que increíble. ¿Biólogo Marino?-. Seguido de un silencio de resignación…

El tiempo me ha enseñado que en esta vida uno puede llegar a ser lo que quiera siempre y cuando uno lo desee lo suficiente. Por eso vemos astronautas, marineros (que es otro tipo de nauta), inventores, científicos, futbolistas, SEAL´s, taxistas, etc. ¡Si uno realmente lo desea puede lograrlo!

La “misma diferencia” ocurre en la biología. Y digo esto ya que si bien es una profesión que se aprende formalmente, la vocación por la vida se trae desde el origen. Y esto es bueno. Con esto enfatizo en que existen muchos biólogos que quizás pensaron que la biología era distinta o simplemente se formaron biólogos porque la oportunidad se dio. Lo que también es bueno.

En mi caso, intenté alejarme de la biología por mucho tiempo y cada vez que pude regresé. O tal vez me forcé a regresar a ella… I dunno. Y si, puedo asegurarles que es una vocación, es el llamado a encontrar, conocer, interpretar, proteger y transmitir el conocimiento de la tierra y garantizar sus procesos en función de mantener la humanidad en existencia. Algunos no comparten el último fragmento, a veces yo tampoco.

A lo largo de mi carrera como persona he conocido a muchos biólogos (más de los que hubiese querido, demasiados) y en todos he visto cosas en común y en todos marcadas diferencias. Por ejemplo, todos los biólogos son muy celosos de su trabajo y la crítica es algo complicado que genera conflicto. A la vez que cada uno tiene su estilo de trabajo, autocrítica, responsabilidad, calidad y convicción de biólogo.

Vemos entonces biólogos dedicados en hacer dinero rápido, sin escrúpulos, de gabinete, copy-paste (“copy-page” aseguran otros) o haciendo la vista gorda antes circunstancias que ponen en riesgo la integridad planetaria en el nivel que sea. Y al mismo tiempo vemos otro grupo que se podría pensar son anti-desarrollo, no a la tecnología, comamos orgánico, mis gallinas ponen huevos de amor… Y en medio de ese mejengue están los demás.

Hace un tiempo me senté a preguntar de manera informal a biólogos y todo aquel que quiso hablar este tema. “¿Qué va pasar con la tierra?” Los más optimistas (y concuerdo en buena parte con ellos) me dijeron que la vida se adaptará a su nueva realidad y la misma va continuar, el hombre encontrará como adaptarse. Los menos positivos y algunos Aleluyas me dijeron que el fin se acerca, cuando se acabe el agua se acaba todo y ojalá el rapto nos agarre suavecito. Por último, hubo otro grupo que su respuesta me dejó un tanto desconcertado y me decían que no podían imaginar un mundo desolado, ya que su convicción bloqueaba ese escenario.

Entonces, ¿Quién tiene la razón?, algunos seguro ya tienen la respuesta, otros ponderan la pregunta y otro grupo aportará su propia opinión descartando la validez de las anteriores por alguna u otra razón propia del Biólogo. La cosa es que nadie tiene la razón y al mismo tiempo no estamos equivocados. Aquel que piensa que la tierra va encontrar el camino, estima que el desarrollo responsable llevará al hombre a nuevos derroteros. Aquel que piensa que el Apocalipsis es más que un libro y ya la suerte está echada, verá cómo se aprovechan esos recursos de la manera más expedita. Y por último los que ven una permanencia de los procesos en su estilo actual y forma son aquellos súper verdes, ecologistas, camiseta de ONG X de salvar el mundo. Todos hacen su parte.

Y si bien, todos aportan al escenario de la conservación, aun el positivo no logra realizar su trabajo aun cuando ponga todo su empeño, Murphy siempre llega y aporta algún impacto no predicho. El negativo acelera el proceso de destrucción y crea un vicio de irresponsabilidad empresarial-ambiental generalizado. Y para desgracia del verde, en su afán de proteger algo aquí, inevitablemente pierde algo allá. No logramos ver el bosque por ver los árboles.

El verdadero peligro es perder la esperanza en la profesión y vocación de la Biología. El que no tiene por qué vivir, no le interesan los demás, lo que puede traducirse a el que no respeta el planeta, no le interesan los demás. Con esto no quiero decir que debemos ser full eco-ñángaras ni fieles creyentes de la “Biología del mal”. Ya es muy tarde para los extremos del espectro. Estamos en el primer tiempo de un partido de cambios planetarios y no sabemos cuanta es la duración del juego.

Todos necesitamos un poco de cada cosa en nuestro razonar. En la sazón está el gusto de la comida, ¿O en el hueso de la sopa? Se necesita una variedad de opinión, criterios y proceder. Y si a estas ideas le añadimos la responsabilidad y la ética, pues que mejor cosa.

¿Qué es la ética, Que es la responsabilidad? Definan ustedes. Lo que para mí sea lo correcto, pueda no lo sea para otros. Pero si alguna vez lo hago mal, tengan la libertad de hacerlo ver con suavidad, tacto y de forma objetiva. Mi misión es conservar los procesos y ayudar a llevarnos algún día a otros mundos.

En el tiempo que contempla un mundo hecho a medida, no solo del que siembra sino del que es semilla.

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