Réquiem por el Perro Pendejo

Rudy, por donde comenzar. Siempre es bueno por el principio en todo caso. Este fino can de la variedad Caniche o French Poodle llegó a nosotros en el mes de septiembre del año 2001, días después de aquel evento de los aviones en Nueva York. De ahí que Doña Gladys decidió bautizarlo como Rudy bajo el concepto de que el perro sería tan bueno como aquel alcalde de esa ciudad Rudy Giuliani. Y bueno.

Este perro en particular era la quintesencia de los caniches pequeños: blanco, enano, muy activo y en general amable. El perro llegó en un momento muy oportuno ya que los nietos de Doña Gladys ya estaban grandes y el perro vino a convertirse en aquel nieto que no tuvo, o quizás en el hijo que nunca tuvo. Rudy, tuvo juguetes, comida especial, cariños particulares, canciones, mojigangas y en general un estilo de vida muy por encima de lo que un perro regular, aun siendo de “marca” podría recibir.

Recuerdo aun claramente cuando Rudy fue aceptado en West Point para continuar sus estudios. Las fotos que el perro mandaba en su uniforme de Cadete montando un corcel con sable en cinto y todo…Doña Gladys estaba muy orgullosa de su perro que fue a la Universidad. Una vez terminado sus estudios, el perro regresó a Honduras para continuar por supuesto sus actividades normales de perro, obviamente su educación militar solo fue algo para satisfacer el ego del perro que quizo ser jinete.

Pues los años pasaron, no tantos años por que aun no estamos tan lejos en la historia, pero me imagino que fue alrededor del 2004 cuando Rudy, a pesar de ser un profesional, aun no había pintado la brocha, hundido el sable, mojado la estaca o cualquier otra referencia coloquial al coito. Resulta que conseguimos una perra en celo de apariencia Canichesca, la cual al solo poner ojos sobre Rudy que para la ocasión se vistió con todas las galas… la cosa es que en 45 minutos le metió como 4 perritos en el horno a Tita que se llamaba la perra.

Meses después a la puerta de la casa, apareció una cachorrita negra con apariencia de caniche, Doña Gladys no estaba muy satisfecha con la idea de tener dos perros, pero Don Erich vio el perrito, lo sobó, vio que era bonito y exclamó la proclama de addendum del contrato de tenencia de perros y fue así como Lulú, la hija de Rudy llegó a la casa también.

Pero si solamente esa fuera la historia de Rudy, la historia sería aburrida, es interesante mencionar que yo tuve muy mala suerte al momento de cuidar a este perro, a pesar de que el perro había tomado cursos completos de evasión, escape y rescate. Eso no evitó que durante las elecciones generales del año 2005 Rudy perdiera el sentido de la orientación y terminara debajo de un taxi de la Kennedy. Tragedia, horror, consternación. Cargué a Rudy en brazos aun sangrando (el perro). Aun recuerdo al perro con sus ojos entrecerrados y su respiración entrecortada. Y pensé “Creo que es hora de hacer un atadito y pelarme la tusa de aquí por que que cagada”. Fue una noche larguísima, quizá mas larga que los 3 días de oscuridad que tanto mencionan van a suceder. Toda la familia en el hospital de animales, después de 65 cirugías una tras otra, un médico veterinario, cansado, exhausto, al borde del colapso nervioso dijo “Rudy va lograrlo”. Yo ya iba por el carrizal con mi atadito para agarrar un bus que me llevara lejor por que en mis cálculos a esa hora Rudy ya lo estarían enterrando. Así que recibí una llamada diciendo que podía regresar a casa por que el perro viviría!

Hubo regocijo, alegría, el amor se podía cortar con una cuchara de la densidad de cheese cake que tenía… el heredero de la fortuna Germer sobrevivió. Ese día una formación en diamante de aviones a reacción de la Fuerza Aérea Hondureña realizó piruetas sobre la casa, mientras que los deseos de la comunidad internacional llegaron a raudales por la recuperación oportuna de Rudy. Todo estaba bien.

Algún tiempo mas pasó y Rudy continuó sus actividades de ladrarle a los carros desde la puerta, escaparse de la casa y salir corriendo desbocado y hacer negocios en la bolsa de valores comprando acciones en empresas dedicadas al rubro de equipo antimotines. Siempre he pensado que los contactos de Rudy de West point hicieron que el perro diera esos movimientos estratégicos. Rudy logró amasar una pequeña fortuna, la cual por desgracia fue despilfarrada en perras de la calle, pero creo que esa fue decisión del perro en todo caso.

Recuerdo una navidad/año nuevo, en la que tuve el honor de honores de permanecer en casa sirviendo a Rudy mientras toda la familia pasaba las fiestas en el caribe (véase la Ceiba) y Rudy siendo el espíritu libre que era decidió escaparse de la casa de Diana y salir corriendo desbocado como era su sana tradición estúpida. Al regresar de la pulpería de comprar un refresco y unas semitas; me percato, entero, comprendo que el perro no está en la casa…horror, temor, desgracia. Perro culero se escapó. Salí entonces a buscar al perro por toda el área inmediata, no había consuelo. Llamé a Diana y le dije “Diana, se me perdió Rudy” a lo cual me contestó “Uy loco, que cagada, trata de hallarlo y me avisas”. Mientras  pensaba donde estaba la mochila en la que hice mi atadito original para pelarme la tusa, un vigilante se acercó y me dijo, “Creo q su perrito se metió en aquella casa”.

Efectivamente, Rudy pendejo al no conocer donde estaba se metió en la primera casa abierta que encontró en el bloque. La dueña de la casa mencionaba que el perro se encontraba debajo de la cama del cuarto principal gruñendo. Me acerqué a recuperar el perro y este me mordió, seguramente por los nervios (del perro, por que lo que me mordió fue la mano). Pasado el susto, Rudy se comió las semitas y yo envejecí considerablemente esa noche.

Otro tiempo pasó y una tarde decidí llevar a todos los perros a caminar, véase Rudy, Lulú y Stompy el perro de Diana. Para mi mala suerte nuevamente, Rudy corrió mal sobre un terreno irregular no diseñado para caniches y se desgarró una pierna trasera, lo cual lo dejó semi-trípode para el resto de sus días. Otro desenlace triste en la vida de un célebre Can.

Ahora si, los años pasaron y yo no me enterada mucho de nada por que realmente no me importaba mucho, pero cuentan que Rudy tuvo un affair con una perra Retriever, de esos perros que tienen los gringos blancos que tienen dos hijos, viven en los suburbios y tienen minivan. La cosa es que de ese romance fugaz salió una perra Labradoodle, es decir Labrador y Poodle, la que oportunamente fue endosada en la casa de Doña Gladys, esta perra bautizada como Cocky (en honor al perro semi-maltés que murió a finales de los 90´s por maltrato, descuido, desidia y similares sinónimos de maltrato), pero que todos la conocen como Café. La patria potestad de Café fue dada a Rudy, aunque existe mucha especulación acerca de que si Rudy pudo ser el padre, ya que embonar una perra labrador por una caniche pequeño es algo complicado. Pero como dicen que la carnita con carnita encuentra su casita. En fin.

Rudy vivió el resto de sus días en compañía de sus dos hijas, las cuales hubo que esterilizar posteriormente ya que hubo un incidente en el cual Rudy y Café, su hija menor, engendraron unos cachorritos que amorosamente nombramos: Estupro, Sodomía, Incesto y otro que no recuerdo…Ay Rudy, malas costumbres de West Point.

El tiempo siguió pasando, los años tomaron su vuelo y la vida siguió su curso. Yo dejé la casa por montar la propia y Rudy continuó viviendo la vida del perro de cinco estrellas junto a sus hijas que le hacían compañía en sus días de retiro. Con el paso del tiempo se le apreciaba al perro un desgaste físico y unos ojos cada vez mas tristes como si supiera que el día de regresar a las estrellas era inminente. Pero aun asi siempre se le sentía una felicidad al ver a amigos.

Me queda entonces el privilegio de haber tenido a Rudy en mi vida, así como sus hijas graciosas. Siempre atesoraré la capacidad de Rudy de no morir, seguro producto de su entrenamiento y por último me siento satisfecho de que Pecera mi perra halla conocido a tan singular perro que por casi 14 años cuidó la casa y protegió a la familia de ladrones, zombies, terroristas, las chonas, testigos de Jehová, gatos y perros. Un gran perro, un buen amigo. engendrado durante el fuego del cambio de un mundo en crisis, a un hogar donde le dio significado a un matrimonio antiguo. Igualmente, me siento feliz que mi hija Lorelei le halla conocido y que cada vez que se le acercara le dijera “perro culero” en afecto por que la niña no entiende de esas complejidades que los adultos dicen. Tanto amor, tanta vida.

Ahora está en el universo, su alma da vueltas por el éter, de vuelta a las estrellas, regreso al cosmos, al inicio, al origen. En otra vida, en otro tiempo, en otro lugar en donde nos encontraremos todos junto a Brownie, Spot y Cocky, los diversos gatos Michu que hubieron, la tortuga que estrellé en la pila y todos aquellos otros animales que llenan nuestra vida y dan alegría y amor.

Serás extrañado Rudy… las 21 salvas en tu honor quedan cortas ante un perro tan fiel. Descansa en paz perro culero.

Una respuesta to “Réquiem por el Perro Pendejo”

  1. Daniel dedicate a contar perras ganarias mas pisto….. La perra no era labrador, era un poodle de los grande color cafe llamada Hershey; como los chocolates por ese es su color que es el color ce Cocky alias Café

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