Susurros en la oscuridad

La luna en mengua se filtraba a través de un espacio en las cortinas. Debajo de las sábanas una lucha sin tregua se daba entre Chuck Ramen y Celine Lightgood. El uno impulsaba su hombría con fuerza y candor hacia las entrañas de la otra entre un mar de sudor y explosiones pélvicas.

Cuando de aquel combate no hubo nada que salvar y a medida la respiración volvía a sus cadencias normales, Celine apoyó su cabeza sobre el pecho de Chuck y dijo: –Tenía tanto tiempo de buscarte, te busqué en cada rincón, pero no pude detectarte, mi vida ha sido un martirio sin tu presencia, contemplar la eternidad sin tus besos es insostenible y ahora estás aquí, otra vez, conmigo, mi amado, mi pobrecillo mortal.– Chuck suspiró y acarició la espalda de Celine con el propósito de provocarle cosquillas. –¿Como fue que me encontraste?– le preguntó intrigado –Hasta hace un tiempo no me enteraba de tu existencia como una entidad sobrenatural, todos estos años había estado bajo la idea de que todos somo únicos e independientes.- Celine se río ya que le sorprendía la ingeniudad de su tan apreciado amante, besó su cuello y nuevamente acomodó su cabeza acariciando su pecho con su cabeza y susurró –Te encontré al momento que comenzaste a recordarme, tu melancolía fue como un faro en la noche mas oscura, inmediatamente supe que camino debía tomar para estar junto a tu cuerpo-.

Debo confesarte– dijo Chuck –que todo este tiempo había olvidado todas las sensaciones, es decir, había estado tan inmerso en otras cosas que olvidé el sabor del placer y poco a poco el recuerdo se convirtió en nada. Pero todo regresó de una forma tan cierta y real en cuanto te reconocí aquella noche-. Al escuchar esas palabras, Celine comenzó a acariciar su muslo con su mano, hasta encontrarle listo para amarla nuevamente. –Esta vez no te dejaré escapar– dijo ella mientras juntaban sus cuerpos prestos a otra batalla de amor.

Esa noche la luna fue cómplice y testigo del reencuentro de dos amantes, separados por la vida, juntos nuevamente por designios oscuros y un plan de condenación eterna. Cuanto habrá Celine de cumplir su misión, como soportará Chuck a esta entidad a la cual le entrega su alma mortal. En la víspera de la locura y la lujuria no hay mas árbitro que el de los cuerpos comiéndose a besos.

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